28 agosto, 2015

bye bye verano

Querida vida nueva, 
cuanto ha pasado en estos meses de verano. Parece increíble, cuanto más planificas, más juega contigo el destino.
Me gusta el verano, que no el calor, para eso prefiero el otoño o la primavera. Pero a lo que iba, me gusta el verano, es una época llena de posibilidades, de viajes, de tranquilidad, de vivir sin horarios,... En los veranos siempre aprendo algo, pero en esta ocasión ha sido al máximo, tal vez por que el olor a vida me ha acompañado día y noche. 
Mis pretensiones eran pasar mis últimos meses de embarazo tranquila, unos días en el pueblo, la recta final en Madrid, disfrutando de juegos con Alicia,... pero ya sabéis que el destino tenia otros planes para mi.
Echo la vista atrás y ha sido un GRAN verano. Dejo atrás el susto, el temor y me quedo con todo lo bueno, que es mucho.


Este verano he descubierto cosas de Alicia que no conocía. Ella ha aprendido mucho este verano, es una niña muy buena, me encanta cuando me dice: "sabes mamá..." y me cuenta algo, algo que a veces no tiene sentido, algo que a veces no entiendo por su aun lengua de trapo, pero que más da. Quiere contarme algo y eso me encanta, me encanta que comparta conmigo lo que le gusta. 


Este verano he sentido aun más si cabía el cariño, apoyo, fuerza, atención de mi Ángel. Fue mi gran ayuda en los momentos difíciles, cuando yo dudaba de mi, cuando mis fuerzas flaqueaban, él estaba ahí. Como siempre, a mi lado. Sin necesitar palabras, abrazarme a él y no sentir miedo. Es mágico.


Este verano he visto la vida en si misma. Ha llegado a mi un ser maravilloso, que solo come, duerme y hace caca la mayoría del tiempo y que solo con eso crea felicidad. Me gusta verle estirarse con los puños hacia arriba, mi superheroe, me gusta verle quedarse dormido en el pecho y como se le cae la leche por el carrillo, están pequeño, me gusta besarle la mejilla y verle como se sonríe, mi bebé.


Este verano disfrute de los abuelos, de sus cosas, de esas que les hacen especiales. Y me sentí afortunada de tenerles tan cerca, de que mis hijos les tengan tan cerca.

Este verano sentí el cariño desinteresado de tantas personas, de tantos amigos, de tantos amigos que se convierten en familia. Y fui consciente de su poder, de su energía, de la suerte de tener gente maravillosa cerca.

Este verano me descubrí a mi misma, me di cuenta de mi fuerza y mis debilidades, y me siento orgullosa de mi. Acepto mis fallos y me quiero en toda mi perfecta imperfección. 


Una vez lei, "vivir es saber recibir".

Gracias verano por darme tanto.







09 agosto, 2015

La llegada de nuestro bebé


"Estoy temblando, 
de pensar que ya te tengo aquí a mi lado 

y prometo no soltarte de la mano, 

ahora sé que hoy ya tus pasos son mis pasos."



Mi buena amiga Isa me recomendo escribir lo que sentia en el hospital. Ahora tengo un cumulo de emociones en lo más profundo de mi pecho, y creo que su consejo puede ayudarme. Eso y llorar hasta artarte cuando me meto en la ducha ¿nunca os ha pasado? Pues yo desde que hemos llegado a casa me ducho demasiado.

Mi primer sentimiento es de agradecimiento. En estos días, que para que engañarnos han sido muy duros, he estado rodeada de gente maravillosa.
¡Que afortunada me siento! mi familia, mis amigos, compañeros del trabajo, papis de mis niños del colegio, personas que más o menos me conocen por las redes sociales, han mandado energías y energías cargadas de positivismo, cariño, apoyo... 

Habéis sido un pilar fundamental en las largas horas pegada a la cuna de mi bebé. Se me acumulaban mensajes sin leer, y cuando en la madrugada los mayores temores acechaban mi mente me ponía a leeros y me recargaba de fuerza.

Es imposible agradeceros que hayáis tenido siempre un momento para pensar en mi familia, para ver como podíais ayudarnos.  GRACIAS

El segundo sentimiento es de temor, miedo en estado puro por un Ángelito que decidió salir antes de tiempo.
El jueves 30 por la noche, cuando estaba tumbada con Alicia en su cama, note como un chasquido dentro de mi y a continuación empape todo de liquido y sangre.
¡Se había roto la bolsa! pero estaba de 36 semanas! era muy pronto.
Alicia se asusto un poco y como yo no dejaba de manchar y estábamos descalzas íbamos escurriéndonos continuamente.
Ahora lo piensas y tiene hasta su punto cómico.

Los abuelos vinieron volando para quedarse con ella y con Norte, los dos nos miraban con bastante susto en el cuerpo. Alicia no me dejaba de preguntar a donde íbamos, y creo que ni supe responderla y solo daba tumbos de un lado a otro cogiendo lo necesario.

Elegir el hospital donde dar a luz a mi segundo hijo fue una de mis prioridades durante el embarazo. Con Alicia tuve una muy mala experiencia, una inducción injustificada que por primeriza boba permití, que termino en una cesárea con sedación entera y 12 horas separada de mi niña. Hay heridas que sangran en la piel con cicatrices visibles pero hay otras que se graban en lo más profundo del alma y que son invisibles a los ojos de los demás.
A veces pueden parecer estupideces pero el daño emocional es algo muy personal.
Para mi despertar en reanimación sin mi bebé dentro de mi fue un shock y era algo que no quería volver a vivir en este embarazo.

Por suerte encontramos un hospital con parto respetado, teníamos cita con ellos el día 6 de Agosto para ver como queríamos llevar todo este tema pero todo se precipito y nos dirigimos rápidamente a ese hospital en donde había volcado todas mis esperanzas.

Llegue con rotura de bolsa y un cm de dilatación,las contracciones no estaban muy regulares. Eran las 23:45h. 
Me dieron una habitación en planta para ver como se iba desarrollando el parto y tenerme controlada. Todo con la más absoluta tranquilidad y calma.
Pero en esa habitación duramos poco, no se decir el tiempo exacto pero al poco tiempo las contracciones  eran cada 2 minutos y de una intensidad muy fuerte.
Me trasladaron de nuevo a paritorios para explorarme, estaba de 4 cm y pasamos con la matrona a la sala de dilatación.
Se presento, se llamaba Carmen, me pregunto como me sentía y que plan de parto tenia pensado. En ese momento recordé mi primer fantasma, no tenia nada que ver con la matrona que tuve con Alicia, que me rompió la bolsa sin avisarme, que se quejaba de que dilataba muy lento con la oxitocina puesta a tope, que decidió cuando era el momento de poner la epidural...

Mi único plan de parto era intentar un parto vaginal y no tener una cesárea. Le dije que confiaba en que juntas veríamos cual eran los pasos a seguir y el momento idóneo para cada decisión. Y así fue,pasamos la madrugada con la luz muy tenue en la habitación, dilatando en la postura que mejor me sentía, sin suero, sin oxitocina, sin motorización que me dejara clavada a una cama, ... Poco a poco los dolores se hicieron más fuertes y dilate más, en ese momento pregunté por la epidural. No quería que ponérmela empeorase el proceso de parto o lo parase, quería un parto vaginal.

Ella me aconsejo y decidimos llamar al anestesista. Aquí apareció mi segundo fantasma. Con Alicia la epidural me la pincharon mal (a veces pensé que por culpa mía), no me cogió nada mas que el lado derecho y cuando me pasaron a quirofano sentía toda la incisión de la cesárea de la parte izquierda (a pesar de avisarlo en mil ocasiones que esa zona no la tenia dormía). Es por ello que me sedaron entera.
Le conté esta situación a Carmen para que el anestesista lo tuviera en cuenta por si mi espalda era un poco complicada para la epidural...

Con Alicia la matrona se colocó a mi espalda y me presionaba contra la cama para coger una postura correcta, en esta ocasión Carmen se colocó delante mía, me dio las manos con tanto cariño y compañía que mi cuerpo se relajo al instante dejando a un lado el fantasma. Me dijo que le avisará cuando se pasaba la contracción para que pudieran pincharme con calma. Epidural puesta, no se que hora seria 7cm de dilatación.

Pasaron las horas, notaba gran presión y algo de ganas de empujar. Carmen me explicaba todo,  era normal, ibamos bien.
Llego su fin de turno y paso a despedirse junto con Jessica la nueva matrona que estaría conmigo en el expulsivo pues había llegado a la dilatación total. Teníamos que esperar que el bebé bajase un poco más y le tendríamos en brazos.
Desde ese momento Jessica no se movió de nuestro lado, hablábamos de las ganas que tenia de tener un parto vaginal, de que a Alicia no la había tenido en brazos, etc. etc. Así llego el momento de empujar.

Ángel y Jessica me ayudaron un montón, me animaban, me apoyaban, ¡toque la cabecita de mi bebe! pero algo no marchaba bien, las contracciones se hicieron irregulares y cada vez que empujaba aun que el bebe asomaba volvía hacia atrás.
En ese momento llamo a la ginecóloga, Elena estudió la situación, intentamos varias veces empujar pero algo ocurria y el bebe retrocedia. Llevabamos casi 2 horas en expulsivo y habia que tomar una decisión.

FORCEPS, me asuste muchísimo, incluso llore y me negue. Ellas me relajaron, me explicarón lo que ocurria. Jessica se puso a mi lado y me dijo que podia que ya iba a verle. A la sala llego el pediatra y otra ginecologa para ayudar. Todos juntos me calmaron y fuimos a por ello.

Si me preguntais, lo recuerdo con horror, cerre los ojos y no queria mirar nada, solo que acabase. Jessica me grito, lo estas haciendo fenomenal, abre los ojos corre corre!!

Y entonces... le vi! era mi bebé! tan bonito a pesar de toda la sangre y lo moradito que salia.
Venía con vuelta de cordón por eso retrocedía y no terminaba de salir.
12:35 Ångelito estaba en mis brazos.

Pero fueron segundos en brazos, tal vez un minuto y la pediatra indico que algo iba mal. Se lo llevaron a la cunita a explorarle, Jessica me indicaba que pasaba en cada momento y Ángel se puso al lado de ellas.
Ángelito tenia problemas respiratorios, se lo tenian que llevar. En ese momento fue cuando Jessica se puso a llorar, me dijo que habia sido una valiente que era injusto no poder tener de nuevo a mi bebe en brazos.

Que pasión por su trabajo, que sentimiento de empatia y cercania, era maravillosa. 

Yo solo pensaba en el bebé y todo el mundo me calmaba, me daba información, me relajaban y apoyaban. Dejaron que Ángel fuese con el bebé a neonatos.

Tras las 2 horas de observación en paritorios me subieron a planta y me pasaron a ver a Ángelito. 

Oh! DIOS MIO no os puedo explicar el sentimiento de verle con todos los cables, la mascarilla, los tubos... me derrumbe y llore, y me dejaron un tiempo para ello. Luego nos explicaron todo lo que le pasaba y los pasos a seguir...

En neonatos nos han tratado de maravilla y Ángel se ha recuperado bien, aun que hay que vigilarle y hacer que coja peso.

Y así llega mi tercer sentimiento FELICIDAD! Mi niño está aquí, mi niño bonito y sano. Y como dice mi más que amiga consejera Gema ha nacido con capa de super heroe. 
Y junto a él un super Papi que me ayudo en paritorios el que más, que me ha dado la mano para ser fuertes juntos y que cada día le amo más por como es. Hemos pasado unos días muy estresantes pero juntos hemos podido. 
Y en casita nos esperaba una princesa que no entedia lo que pasaba pero que ha puesto todo muy fácil para ayudar en lo que podía.

¿No es para sentirme agradecida a la vida? ¿Y ahora que? Pues a disfrutar mucho de estar muy juntos todos.

Si has llegado hasta aquí abajo, gracias por leerme.